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Wednesday, June 24, 2009

Quiero que mis piernas se alarguen. Que mis rodillas se encuentren por arriba de tu nariz. Quiero que mi pelo crezca y se haga verde. Un vestido café y zapatos de raíz. Que mis ojos no se vean, que se confundan con dos pájaros que decidieron descansar. Hojas que crecen, que sustituyen a las lágrimas y que en otoño deciden volar.
Pero hoy no es otoño,
hoy se vuelven frías,
hoy es invierno.
Las hojas se vuelven trasparentes, cristales. Este junio es como si fuera enero. Enero porque volví a nacer en forma de árbol. Quiero que te pierdas en un bosque, que me busques y que encuentres un árbol con forma de mujer. Quiero que te refugies en lo verde de mi pelo y que derritas las hojas, esas que caen en forma de cristal. Quiero que no me encuentres pero que siempre algo te recuerde que respiro, que lloro, que existo…
Quiero que nunca me veas pero que siempre me sientas. Que saborees mis lágrimas, esas que te encantaba provocar. Pero cuando pase el invierno esas hojas volarán y tú te morirás de sed.

Sunday, January 4, 2009

Un minuto pasó corriendo. Lo siguió un segundo y después un año entero. Los días decidieron competir en bicicletas y cada diez uno se caía para volverse a levantar, tomar agua y seguir en la carrera. Yo trataba de alcanzarlos pero no podía; eran demasiados y demasiado rápidos. No esperan y entonces tuve que volar. Los logré ver desde arriba. Tan chiquitos e indefensos que sólo si están muchos hacen daños, arrugas. Decidí volver a bajar y en vez de querer ganar me dediqué a saltar con los segundos, a bailar con los minutos y a girar y girar y girar y girar con los días. Al girar una le da a los vestidos un toque de magia que a los años les encanta. Los años, curiosos señores que gustan de ver girar, señores grandes y arrugados, viejos que si giras no se amargan y una puede platicar con ellos durante horas. Con un café bien cargado para una conversación más placentera. Esos señores viejos que desde arriba parecen árboles pueden ser muy divertidos. El punto en saltar, bailar y girar y girar y girar y…

Tuesday, July 22, 2008

Una hoja amarillenta
olor de un libro viejo.
Quiero seguir durmiendo
soñando en que no estoy perdida,
soñando en mi mundo,
mis calles, mi espacio.
Las olas tocan mis pies,
con la espuma me hago un vestido.
Las lágrimas son el antifaz
el viento es el sombrero.
La alfombra es el tacón
y es que el mar esta en mi cuarto
(¿por qué?)
me niego a despertar y verme seca.
Una hoja amarillenta
olor del libro viejo que leía ayer
antes de cerrar los ojos
y vestirme.