Monday, June 8, 2009

Desde hace dos semanas –aproximadamente- no he podido soñar, o más bien, soñar sí pero sin volar…
(Un sueño sin alas no es lo mismo; no se disfruta y no se anhela).
Un pasillo que encierra la llave de los cuartos que lo visten, un pasillo que calla los gritos de los encerrados del otro lado de las puertas… y yo y tú en un intento desesperado de correr (y no poder).
Las pesadillas son esos sueños encerrados en pasillos que te atan a lo que podría ser un piso. Pesadillas de cansancio que surgieron porque el ocio dejó crecer a los fantasmas que se albergan debajo de tu cama y en el closet. Sombras que te siguen y reflejos que te llaman a cruzar del otro lado del espejo. Un llamado que te hace confundir las ventanas (con espejos). Un llamado que te hace llorar del terror de saber que no necesariamente estás dormido…
Cierra los ojos.









(miedo)








Abrelos y entérate de que la luna apenas está llegando.

Wednesday, June 3, 2009

Era como un pájaro que no necesitaba descansar. Sus vestidos se movían al ritmo del movimiento de su cuerpo: manos levantadas y sonrisa idiota en la boca. Creía que el mundo se podía recorrer por los aires, creía que los colores se veían mejor con los ojos cerrados y que las historias se vivían dentro de las páginas.
Siempre tenía una excusa para no meterse en la jaula.
Ella no quería dejar de moverse, pero quería ser atrapada… en este mundo una tiene que escoger y no había posibilidad para ella. Ella que gustaba de su soledad y que lloraba mejor cuando no tenía compañía, ella que funcionaba cuando no había nadie a su alrededor, que creía caerse bien y que hablaba con cuanto espejo se posará enfrente. Amiga del reflejo y de la lluvia.
Amiga de ella misma y peleada con el mundo.
(No con todo, sólo con el que se camina).
Ella se negó a encerrarse y recorrió todas las nubes, conoció a las brujas de la tristeza y del destino y a los magos del lenguaje y de los ríos. Conoció ciudades y se maravilló con las puertas (las ventanas también le gustaban). Ella tenía el don de no ser notada y así llegó al corazón de varías calles, caminos, escaleras…
Ella era como un pájaro y nunca se quedó quieta, nunca la atraparon y nunca fue la silueta que se dibuja en las ventanas de ciertas ciudades en la noche y que se imaginan en las puertas. Negras.

(Siluetas que nunca están solas
pero al fin y al cabo siluetas
y nada más)

Sunday, May 24, 2009

Quiero volar y unas manos negras y peludas no me dejan los pies.
Quiero volar pero las manos me jalan a la tierra.
¡No quiero ver su cara!
Quiero saltar y no me elevo, quiero soñar y mis ojos no se cierran.
Las manos tienen cuerpo y sonrisa de dientes amarillos




(imagina que te jalan, que te arrastran a la nada)




Las manos ya no están, ya no siento los pelos
ni las uñas que arañaban mis tobillos.
El piso sigue debajo de mis pies y yo me niego a ver hacía abajo.

Sunday, May 10, 2009
















tanto que...
la invité a mi sueño.
Espero que la haya pasado bien entre tantos seres inventados,
algunos hechos de aire
y otros con sombrero de nubes;
unos descalzos
y otros -los insectos- con zapatos
¡Bailaban tan bonito que por un instante
la luna tuvo pies
(y zapatos de tacón)!

Friday, May 1, 2009


Hoy es uno de esos días (con noche) en que en verdad quiero ver un árbol rojo

Thursday, April 30, 2009







“Soy un pozo de gestos que ni en mí llegaron a esbozarse todos, de palabras que no pensé haciendo curvas con mis labios, de sueños que me olvidé de soñar hasta el final”

Bernardo Suárez
(Fernando Pessoa)

Wednesday, April 22, 2009

Un hombre que no espera respuestas dijo - Buenas trades
Y yo le contesté - Buenas tardes
El hombre confunddio por escuchar una respuesta respondió -¿Qué tal el calor? o bueno... ¿el frío?


Y yo ya había cruzado la calle en falda pero con suéter

Estoy en un estanque de palabras
Las veo y me hundo
Las uno y no dicen nada
Quiero decir tantas cosas...




(silencio)




Y es que las letras se esconden
Y yo nunca he sido buena para encontrar

Friday, April 10, 2009

Unas pocas





Tuesday, March 24, 2009





Un viaje

hago las maletas
y están vacías
me voy
tomaré un avión y huiré de todo
de todos
de las tareas que no he entregado
de los exámenes que no he hecho
de las peleas inconclusas
de las miradas al piso
de los nervios en el salón
de los pasos que no puedo evitar seguir
(¿cabrán todas las bugambilias:
las caídas, las que vuelan y las que cuelgan
en mi maletas?
bueno, igual y sólo me llevo una,
una que hable por todas)
huiré de las personas
de él
de ella
de ti
de mí
me voy y espero que en las maletas de regreso
pueda traer un párrafo
una línea
una palabra correcta
de esa historia
que me muero por contar
y no puedo

Tuesday, March 17, 2009

Sé que suena trillado pero hoy lloré en la regadera. Lloré porque hoy los coches fueron más agresivos, intentaron matarme (o quizá sólo lastimarme) al menos una 843 veces. Lloré por los fantasmas de siempre, porque hacía viento, porque el agua estaba muy caliente. Quizá todas esas cosas sólo fueron el presagio que anunciaba la llegada de un nuevo fantasma. Un fantasma que sabía iba a llegar, uno chiquito que casi no asusta. Pero así empiezan todos y es imposible detener su crecimiento. Crecen tanto que se instalan debajo de tu cama y atacan tus sueños. Yo sólo quiero dormir. ¿Por qué hoy? Hoy que la vida pintaba tan bien. Había colores, la ciudad últimamente es muy morada y me encanta. Las bugambilias invaden las nubes y el piso. Hoy una, especialmente hermosa, calló en mi cabeza. Cuando la agarré su liquido bugambilesco lleno mis dedos y no pude evitar probarlo.
Amargo.
Y entonces lloré, los colores también pueden ser amargos
(bonitos, pero amargos).

Saturday, February 28, 2009

Imaginar

Imaginar es complicado. Es dibujar con colores que no existen y sobre un papel que no acepta los pinceles. Se imagina con las manos. Soñar es más fácil porque si te da miedo no te acuerdas. Imaginar que sonríes morado y que ríes azul. Que los pájaros se meten por tu garganta y se transforman en mariposas que escapan por los ojos. Verdes. Imaginar es complicado porque se confunde con lo gris del paisaje y te hace creer que en verdad vuelas y que los colores sí existen. Imaginar es triste porque siempre hay alguna pelota que te pega y te regresa a la niebla.

Sunday, February 1, 2009

Un día, un mes, un año. Hoy.

Alguien. Dos puntos
y una historia.
Un estoy bien, la vida no me ha tirado de las escaleras. Todavía. Aunque hay razones para sospechar que lo planea.
(Un decir entre líneas que extraño, que quiero, que “algo” hace falta).
Aquí todo igual es hablar de monotonía, de cosas que no cambiaron y que se quedaron porque el sillón es cómodo y el perro casi no ladra. Gente que cree que estoy loca, y les da risa. Un salud mientras no haya lágrimas, una risa aunque sea fingida. Calma. Café y una película. La vida afuera es muy ruidosa: coches y personas que hablan un idioma muy distinto. Pero bien, estoy bien y no hay cambios. Escribo porque ya no creo en los reyes magos pero sí en las hadas. Escribo porque nadie entiende que las nubes se hicieron para tocarlas, que el chocolate existe para comerlo y no para negarse con las dietas. Porque el amarillo sí combina con el morado, porque las maleta se hacen para olvidar cosas y aprender a vivir sin ellas. Escribo porque los libros con dibujos no son sólo para niños y porque el café a veces, sólo a veces, sabe mejor solo. Solo de azúcar y solo de palabras. (Me gusta pensar en francés aunque no sepa hablarlo muy bien). Saludos a todos. No escribo nombres, para no olvidar a alguien que no se note mucho. Escribo y sé que no importa. Estoy bien. Nada más.
Besos, cuidados y hasta luegos.

Mi nombre
y no hay posdatas.

No las veo. Las perdí. Caminaba por el parque y las sentía atrás… pero no. No sé donde están. Se fueron.
No sé donde buscarlas pues no sé si en verdad existieron. Estoy sola y ya no es un parque sin un bosque. Un bosque encantado: oscuro, con niebla y con el castillo de una bruja que no sé si sea buena o mala. Veo mis pies y no tengo zapatos rojos. Estoy perdida y ellas no están.
Yo y la bruja.
¿Habrá un camino?



(Nubes)




Me aleje y vi todo desde arriba. El castillo era muy alto y volé cerca de la torre. El ejercito de la reina más que monstruos parecían soldaditos de plomo.
Yo me sentía pájaro.
Choque con uno azul y me di cuenta que para estar en las nubes hay que tener cuidado, sobre todo si no eres ave. La bruja me vio por la ventana. A ellas nunca las vi. Nunca sabrá si era buena o mala. Nunca sabré si en verdad estaban detrás de mi.

Tuesday, January 20, 2009

De vez en cuando me gusta mirar el reloj y sentir que la tormenta llega, que no se tarda, que esta en la esquina. De vez en cuando el reloj no dice mentiras en cuánto a direcciones, de vez en cuando cuenta una historia acerca de un segundo que se perdió en el minuto del mar de las horas, es decir, en un beso.

Por un momento fui carambola pero el corazón de la alcachofa me alejó de las estrellas.

Thursday, January 8, 2009

Sunday, January 4, 2009

Un minuto pasó corriendo. Lo siguió un segundo y después un año entero. Los días decidieron competir en bicicletas y cada diez uno se caía para volverse a levantar, tomar agua y seguir en la carrera. Yo trataba de alcanzarlos pero no podía; eran demasiados y demasiado rápidos. No esperan y entonces tuve que volar. Los logré ver desde arriba. Tan chiquitos e indefensos que sólo si están muchos hacen daños, arrugas. Decidí volver a bajar y en vez de querer ganar me dediqué a saltar con los segundos, a bailar con los minutos y a girar y girar y girar y girar con los días. Al girar una le da a los vestidos un toque de magia que a los años les encanta. Los años, curiosos señores que gustan de ver girar, señores grandes y arrugados, viejos que si giras no se amargan y una puede platicar con ellos durante horas. Con un café bien cargado para una conversación más placentera. Esos señores viejos que desde arriba parecen árboles pueden ser muy divertidos. El punto en saltar, bailar y girar y girar y girar y…

Monday, December 22, 2008

Cosas pérdidas

Yo sé que estas ahí, escondida de la lluvia en algún café perdido de una ciudad invisible. Yo sé que ahí estas y me da pena no verte. De vez en cuando te siento pero hay días (un suspiro) días como hoy, que por más que busco sentirte, la niebla no me deja. Yo sé que perdonarás esta grosería a tu esencia, sé que sabes que no soy perfecta, que yo sí me mojo con la lluvia y que me pierdo por seguir las mariposas. Supongo que es justo que sea yo, la que camina, vuela, sueña, la que en ciertos días se quede ciega por andar viendo los eclipses tan de cerca. Sé que tú me quieres así: loca y despistada con ganas de sentir cualquier cosa.
¿Cómo esta tu café?
¿Muy cargado?
Ahhh es té. La del café soy yo, también me confundo muy seguido.
Me imagino que la vista de esa ciudad es como la de un sueño. Un sueño de esos que sólo pueden soñar las que son como tú. Yo no, en crear ciudades siempre fuiste mejor. Cada día te inventas una mientras que yo sigo explorando callejones, viendo puertas, probando el aire, pisando hojas. En fin, ojalá perdones la ceguera de este día. Espero mañana podamos estar juntas en ese café de esa ciudad, sería horrible perderte como esos aretes que sigo buscando.

Sunday, December 21, 2008

Volar de cabeza y hacia abajo no es lo mismo que caer. Caer es estrellarse con algo, un piso que te impide seguir ese camino de aire. Yo vuelo y hoy voy hacia abajo. Mis pelos son los que más se divierten encontrando en ese momento, total libertad. Mis manos se dejan llevar y acarician a la nada como la lengua acaricia a los helados. Mi boca de vez en cuando grita pero procura, en la medida de lo posible, guardar silencio para que los oídos puedan escuchar el sonido de caer. No, caer no, el sonido de volar de cabeza y hacia abajo.



¿Lo escuchan?





¡Hermoso!

Y si quedaron profundamente enamorados (como yo) vayan a : http://alexandre.heboyan.free.fr/

Friday, December 19, 2008

–Pues sí, así pasó. Caminaba y de pronto la sangre empezó a brotar de la rodilla, sus manos aterrizaron en el suelo, el vestido se levantó y yo no pude evitar reírme de aquel ser tirado en la calle.
–Eres mala
–Sólo un poco, nada fuera de lo común.

El aire llegó tarde, con prisa, sin tiempo. El frío se coló en mi y me obligó a tapar las partes desnudas de mi cuerpo. El viento llegó y trajo el blanco, el gris, el polvo. Invierno, diciembre y un enero. Y en este invernar, una decide cambiar cosas, ser de otra manera, quizá más sana. Pero este invierno no me provoca cambiar, no, hoy no. Quizá en otros tonos, este año, pero no en el blanco. Este color me obliga a cerrar los ojos, a ponerme una bufanda y abrazar. No, el invierno no es para cambiar, para eso esta la primavera.